Noticias

Cosquín Rock 2020: una maratón musical multigeneracional con alta carga emotiva


La palabra clave en los grandes festivales de rock es la simultaneidad, ya que muchas cosas imperdibles ocurren al mismo tiempo. Y una característica del Cosquín Rock en particular es que el poder de convocatoria de cada show no responde sólo al magnetismo propio, sino también al atractivo de la competencia en la misma franja horaria.Sólo así se explica que algunas figuras de renombre y gran difusión tuvieran unos pocos cientos de espectadores. O que muchos talentos en ascenso contaran con menos de una centena de atentos escuchas, mientras que el imán de algunos grandes nombres se llevaba el 90-95% del total de 55 mil personas.

Ayer por la tarde, por ejemplo, mientras Las Pastillas del Abuelos desplegaban todo su poderío y carisma en el Escenario Norte, un prestigioso DJ como Satoshi Tomeii contagiaba su ritmo en el sector BNP, los ascendentes Bándalos Chinos mostraban lo suyo en el Escenario Sur, y la dupla Hernán Casciari-Cucuza Castiello unían cuentos y canciones en La Casita del Blues.

Las pastillas del abuelo, uno de los primeros platos fuertes de la jornada. (Foto: Martín Bonetto)

Así es el Cosquín Rock: una variedad inabarcable de artistas y propuestas de rock, pop, blues, heavy, música urbana y más, donde cada espectador elije su propia aventura. La de poner todas las fichas a un solo escenario, o la encarar la gran tentación de querer probar un poco de todo, como si fuera un gran buffet de tenedor libre.Y si alguien quería ver el tan esperado recital de Divididos, que marcó su extraordinario regreso al Cosquín Rock después de muchos años, involuntariamente se perdía el blues de Patán Vidal con Deborah Dixon, el arrebato feminista de Nathy Peluso o un valor cordobés como Juan Terrenal.El power trío integrado por Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella volvió al festival con un repertorio minado de clásicos -El 38, Rasputín, ¿Qué tal? y Ala delta, entre ellos- con una dedicatoria para Evo Morales -en Huelga de amores- incluida.

En su edición número 20, el Cosquín Rock ratifica su convocatoria multigeneracional, a partir de una grilla variada en estilos. (Foto: Martín Bonetto)

Además. la «aplanadora del rock» rindió sendos homenajes a Pappo, con una potente versión de Sucio y desprolijo, y a Luis Alberto Spinetta, a través de una cita de Para ir. Y, por supuesto, poniendo en marcha un viaje emotivo que se mantendría hasta ya entrada la madrugada del domingo, la banda también rindió tributo a Sumo, con Crua Chan y Next Week.A la hora de elegir grandes momentos de la primera jornada, sin dudas que el anunciado concierto de Charly García, rebautizado El aguante and The Prostitution, a partir del accidente que sufrió la semana pasada y que lo obliga a mantener reposo, se transformó en un verdadero homenaje a la estrella ausente.

La multitud comenzó a llenar desde temprano el predio del Aeródromo de Valle de Punilla.

A partir de las 22, desfilaron por el escenario principal​ del Cosquín Rock 2020 no sólo cantantes que ya estaban programados para el fin de semana (Andrés Ciro, Celeste Carballo, Hilda Lizarazu, Fernando Ruiz Díaz, Goyo de Bándalos Chinos, Louta, Nathy Peluso y los Decadentes) sino también invitados especiales como León Gieco y Nito Mestre.Junto a ellos, en una especie de gigantesco Karaoke, la gente se dio el gusto de cantar muchas de las grandes creaciones del artista -entre ellas, sonaron Instituciones, Cerca de la revolución, No voy en tren, Rezo por vos, Demoliendo hoteles y Fanky-, y la fiesta, coronada con una versión multitudinaria de Inconsciente colectivo, resultó inolvidable.

Otro de los tramos memorables de la fecha estuvo a cargo de Skay, que abrió con El pibe del astillero y evocó la magia de Patricio Rey a lo largo de todo su set con temas de su carrera solista, además del Criminal mambo y el infaltable pogo mundial de Ji ji ji.Por su parte, a lo largo de las alrededor de 16 horas de programación, Guasones ratificó su efectividad, Ca7riel y Paco Amoroso exhibieron su originalidad y aportaron a la consolidación del género urbano en el mapa del Cosquín Rock, El Mató Un Policía Motorizado demostraron su actual popularidad y masivo poder de convocatoria, y Los Autenticos Decadentes hicieron gala de su desbordante talento, con su «fiesta monstruo», que arrancó pasadas las 2 de la mañana.

Las banderas dijeron presente en la nueva edición del Cosquín Rock (Foto: Martín Bonetto)

El clima, tema omnipresente de conversaciones y especulaciones previas, brilló por la ausencia de lluvia, a pesar de los constantes anuncios de tormentas fuertes. Apenas hubo una llovizna leve después de medianoche, que no llegó a inquietar a la multitud, a esa altura ya empapada por una catarata de rock.

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *