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Wos cerró un año soñado en el Luna Park


Tocar en el Luna Park es una presión para cualquier artista por su condimento histórico. Pero Wos ya conoce de memoria este escenario mítico porque allí se coronó campeón nacional de las Batallas de los Gallos 2017, la máxima competencia de freestyle, con solo 19 años. Por eso camina con soltura, hace chistes con el público y se mueve como pez en el agua. No necesita una gran parafernalia, ni mucho vestuario: apenas una camisa de colores, un short deportivo, un rubio a lo Eminem y un micrófono le alcanzan para transformarse en esa máquina-de-rimar que agotó las 8.000 entradas de esta fecha en 12 horas.Nacido como Valentín Oliva, empezó rapeando en los recreos de su colegio, el Mariano Acosta.

De a poco se fue metiendo en ese mundillo a través del semillero que fue El Quinto Escalón –pequeños torneos que se hacían en el Parque Rivadavia– hasta llegar a la cima en 2018, como campeón internacional de las Batallas de los Gallos. Entre medio fue subiendo a internet algunos singles no-improvisados y este año se despachó con un disco lleno de hits. ¿La fórmula de su éxito? El rap-canción con videos cinematográficos que se hacen virales y juntan millones de reproducciones. El rock nacional primero lo miró con desconfianza, pero lo terminó metabolizando: Andrés Ciro Martínez lo invitó a cantar en un show suyo, el Indio Solari le regaló su autobiografía y Charly García se sacó una foto con él. ¿Qué más puede pedir un chico de 21 años, que editó el primer disco de su vida (Caravana) hace dos meses? Ah, sí: tocarlo en un Luna Park repleto para ponerle el moño a un año soñado. Lo hizo en la noche del miércoles 18 de diciembre, lo hará de nuevo esta noche y lo esperan presentaciones masivas por todo el país en 2020.

Wos y Acru; palabras complementarias para construir rimas entre dos. (Foto: Gentileza Prensa/Irish Suárez)

Por una cuestión generacional, a Wos se lo emparenta con el trap (ese mix de voces robóticas, spanglish y tatuajes en la cara) pero lo cierto es que lo suyo es el rap de vieja cepa, que combina rimas con contenido social y una banda poderosa detrás al estilo Rage Against The Machine. Apenas arranca el show, invita a los fans a “comerse el flash por un rato”, después juega con su apodo y la tipografía de Star Wars desde la escenografía (¡Star Wos!) y hace beat- box durante el primer tema, Luz delito. La base está apoyada en el riff de guitarra de Luzbelito y las sirenas (Los Redonditos de Ricota) y la lírica pinta una acuarela costumbrista que recuerda al Pappo de El hombre suburbano («’¿Qué tal?’, dijo el hombre rutinario”). El público –mayormente adolescentes– delira con cada uno de sus gestos y repite de memoria las letras kilométricas de todas sus canciones.El estribillo de Terraza (himno a la amistad) patea con fuerza y le sigue “un tema viejo, el primero que hice, que está perdido por ahí” (Abacanado, 2016). Wos ofrece momentos de improvisación, al principio acompañado por la banda Banzai FC, y después junto a su amigo freestyler Acru. En vez de pelearse y ver quién es mejor, como en las competencias a las que estamos acostumbrados, acá juegan a elogiarse y completarle los versos uno al otro. Protocolo se destaca por su dedicatoria “para la gente de Chile y Bolivia que la están pasando como el orto”. El público responde con “el que no salta es militar” y, más adelante, se impondrá el cantito “Alberto presideeeeeente”.

Wos y Ca7riel, uno de los invitados de su noche soñada, compartieron la interpretación de «Klapaucius». (Foto: Gentileza Prensa/Irish Suárez)

Hay más temas viejos (Mosaico) y algunos de Caravana, como Fresco. Pero el más festejado resulta Canguro, aquella sátira política que critica a la meritocracia (“me da gracia, no me jodas, que sin oportunidades esa mierda no funciona”) y que sirvió de pancarta anti-macrista entre las PASO y las elecciones de octubre. Rebotan pelotas inflables sobre el público, Cat7iel llega para cantar Klapaucius con Los Sims en las pantallas, Melón vino se toca con las luces de los celulares en alto (lo más cercano a una balada en todo este repertorio) y La Bomba de Tiempo (que primero fueron teloneros) hace su entrada con los tambores. Wos ensaya unas rimas que lo nombran a Messi, se anima a tocar la percusión con el grupo afro y se abraza con el director, Alejandro Oliva, que es su papá. Emoción a flor de piel.

Pasión de multitudes. El primer Luna quedó chico, y Wos debió duplicar la presentación de su álbum «Caravana». (Foto: Gentileza Prensa/Irish Suárez)

Púrpura pone fin a la noche –otro tema cosecha 2018– y provoca un círculo en el campo del Luna Park que deriva en un pogo inusitado. “Para mí es algo hermoso ver esto repleto y lleno de amor”, agradece el cantante, con una sonrisa de oreja a oreja, y la gente empieza a desagotar el lugar al grito de “Wosiiiiito, Wosiiiito”. Afuera venden remeras, cuadernos y calcomanías con su nombre. El pibe que rapeaba en las plazas ahora es una estrella pop, que ya anunció su retiro de las Batallas de Gallos (el mes pasado perdió el título en Madrid) para dedicarse puramente a su carrera como cantante y compositor. ¿Próximas paradas? La Fiesta del Sol, Cosquín Rock y Lollapalooza.

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