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Agresivo primer debate y sin propuestas entre los cuatro candidatos a liderar España – 22/04/2019


En una campaña electoral de fricción, áspera y con duelos verbales de tablón, anoche se celebró aquí, en Madrid, el primer debate presidencial para las elecciones del próximo domingo 28 en España. Participaron, en un clima tenso donde cada paso fue decidido por sorteo -desde la llegada al estudio de televisión hasta el orden de exposición y la salida del canal-, los cuatro principales candidatos: Pedro Sánchez, actual presidente del gobierno y secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE); Pablo Casado, del Partido Popular (PP); Albert Rivera, candidato de Ciudadanos (Cs), y Pablo Iglesias, de Unidos Podemos.Los cuatro apuntaron a conquistar a los ocho millones de electores que todavía no han decantado su voto para el domingo.

Pedro Sánchez, del PSOE. EFE

“Aquí hace falta un detector de verdades”, ironizaba Pedro Sánchez mientras Pablo Casado se crispaba, aunque en una versión edulcorada de lo que suele hacer cuando se refiere al socialista, y lo acusaba de ser “el colmo de la humillación” por dialogar con los independentistas catalanes. “Usted no da la talla para presidente de gobierno”, le dijo Casado a Sánchez, quien lleva diez meses en La Moncloa luego de haber ganado una moción de censura express contra Mariano Rajoy (PP).

 

“El señor Sánchez lleva en la frente la palabra indulto para indultar a sus socios separatistas que dieron un golpe de Estado”, disparó Rivera contra el presidente y candidato, aludiendo al juicio que se está celebrando en contra de los doce políticos independentistas que organizaron el referéndum y declararon la independencia fallida de Cataluña en 2017. “Yo no quiero indultos, quiero justicia y que se cumplan las sentencias”, agregó el candidato del partido liberal, quien ya pactó con el PP y con los ultraderechistas de Vox para formar un gobierno en Andalucía.

Pablo Casado, del Partido Popular. EFE

 

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Rivera fue el que salió mejor parado en el debate. Tuvo algunos gestos histriónicos, le trajo a Sánchez una foto en la que el socialista posa con Quim Torra, el presidente catalán, y eclipsó a quien quiere como socio en un gobierno de coalición: a Pablo Casado, del PP.“Es una emergencia nacional enviar al señor Sánchez a la oposición”, siguió Rivera.“No despisten -interrumpió el candidato del PSOE-. El independentismo y las derechas saben que la independencia en Cataluña no se va a cumplir. No va haber, con un gobierno socialista, ni un referéndum ni independencia.” “Quiero un presidente que no se arrodille ante los independentistas”, agregó Casado.“La convivencia no se puede recuperar con agresividad”, intercedió Pablo Iglesias, de Unidas Podemos, el más moderado de los cuatro candidatos que declaró su intención de pactar con el PSOE pero interpeló a Sánchez, sin lograr una respuesta, respecto de si el socialismo podría llegar a pactar con Ciudadanos. “Vamos a un escenario de un gobierno de coalición. Estamos dispuestos a hacer ese gobierno con el PSOE. O gobierna la derecha. Hay una tercera posibilidad: un pacto de gobierno entre Ciudadanos y el PSOE, ése gobierno sería de derechas”, dijo Iglesias.

Albert Rivera, de Ciudadanos. EFE

El debate se realizó hasta casi la madrugada del martes, cuando la ley electoral ya no permite la difusión de encuestas, algo que puede hacerse sólo hasta cinco días previos a los comicios. Los últimos sondeos daban vencedor a los socialistas, que obtendrían entre un 28 y un 31,5 por ciento de los votos que, de todos modos, los obligarían a pactar con otras fuerzas.

 

“Hablemos con seriedad. No tirándonos fotos y papelitos -se quejó Iglesias, quien apeló durante todo el debate a leer artículos de la Constitución-. Pido un mínimo de altura de Estado.” “No vamos a pactar con la izquierda, ni con los independentistas ni con los batasunas”, sentenció Casado.Diez minutos antes de las nueve de la noche había sido el primero en llegar al estudio de Televisión Española, acompañado por su esposa. Siguiendo el orden que había sido sorteado, luego lo hizo Albert Rivera. Diez minutos después, Pedro Sánchez y por último, Pablo Iglesias.

Pablo Iglesias, de Unidas Podemos. EFE

“Estamos aquí de milagro. El señor Sánchez lleva una semana intentando impedir que se realice este debate”, disparó Albert Rivera aludiendo a las idas y vueltas que implicó reunir a los cuatro candidatos de lo cuales uno será el próximo presidente de España.El debate se realizó luego de la polémica que se desató cuando Pedro Sánchez había aceptado la propuesta de un canal privado para debatir con los líderes del PP, Cuidadanos y Unidas Podemos, más el candidato de Vox, Santiago Abascal.Pero la participación de Vox, el partido de ultra derecha que debuta en estas elecciones generales, fue cuestionada y recurrida ante la Junta Electoral Central por partidos como algunos independentistas, los vascos y Coalición Canaria que sí cuentan con representación parlamentaria y que veían “vulnerado su derecho a una información equilibrada en campaña”.

 

Esto hizo recular a Sánchez que, acorralado por las críticas y el fastidio de la televisión pública que le venía ofreciendo sus estudios, terminó aceptando debatir en RTVE.La tradición de debatir en público y por tevé en España la inauguraron Felipe González (PSOE) y José María Aznar (PP) en 1993. Anoche, quince cámaras en el estudio y veinte líneas de sonido siguieron a los cuatro candidatos cuyo tiempo estuvo cronometrado por técnicos de la Federación madrileña de baloncesto.A la salida del debate y ya pasada la medianoche, cada uno de los candidatos se acercó hasta sus sedes o puntos de encuentro en los que los afiliados más devotos siguieron el debate por pantalla gigante.“Nos vemos mañana”, se despidieron. En menos de 24 horas, volverán a abrirse en fuego cruzado frente a las cámaras.PBMadrid. Enviada especial