Noticias

El Papa lavó los pies de doce presos, con una velada crítica a los obispos – 18/04/2019


“Jesus hizo un humilde gesto de esclavo al lavar los pies de los doce discípulos”, para demostrar la necesidad de la fraternidad y de servirse los unos a los otros”, dijo el Papa en la tarde de este Jueves Santo, durante la misa de la cena del Señor en la cárcel de Velletri, en la que lavó los pies una docena de encarcelados. Con esta ceremonia comenzó el Triudo Pascual en el que culmina la Semana Santa, que el domingo reunirá en la plaza de San Pedro del Vaticano a una multitud venida de todo el mundo para celebrar la resurrección de Cristo.
 

  |  

 

El jueves es la jornada de la liturgia, que comenzó a la mañana con la misa Crismal, celebrada en la basílica de San Pedro, para conmemorar la institución del sacramento de la orden sacerdotal. La cena del Señor evoca la Ultima Cena, que culminó con el lavado de los pies de los discípulos, “en un gesto de humildad antes de consignarse a la muerte”, dijo Francisco. La misa se celebró en la cárcel de Velletri, a una hora de automóvil de Roma. En la homilía que improvisó, el Papa recordó que “Jesús, que tenía todo el poder, que le había dado el Padre, hizo un humilde gesto de esclavo, porque en aquella época cuando se llegaba a una casa, eran los esclavos los que lavaban los pies de los patrones y los huéspedes”.

 

Cristo consignó así el ejemplo: “Fraternidad y Humildad, siempre.” El Papa citó a los obispos, que “deben servir como todos”. Y agregó: “Servidores de los otros, no humillar a los otros”. Jorge Bergoglio destacó que Jesús dijo a los discípulos que “los jefes de las naciones dominan. Entre ustedes no debe ser así. Cada uno es servidor del otro. Hermanos en el servicio del otro”. Tras la homilía hubo cantos y testimonios. El Papa se acercó después al lugar donde se encontraban los doce presos que evocaban a los apóstoles. Francisco se arrodilló frente a ellos sostenido por los colaboradores, lavó el pie derecho de cada uno y lo besó. Después dió la mano al que había servido. Con la comunión y los saludos de paz concluyó la misa, que duró una hora y diez minutos. El Papa saludó a una buena parte de los encarcelados y al personal penitenciario, para abordar después el automóvil que lo devolvió a Roma.

 

En la mañana en la basílica de San Pedro, Jorge Bergoglio había celebrado la misa Crismal, en honor del sacramento de la orden sacerdotal. Cincuenta cardenales y setenta obispos lo acompañaron, acompañados por 1.800 curas. Francisco aseguró: “Nosotros, sacerdotes, somos en algún punto de nuestro pecado: el herido molido a palos por los ladrones. Y queremos estar, los primeros, en las manos compasivas del buen Samaritano para luego compadecer con nuestras manos a los demás”. Instó a los sacerdotes a “ensuciarse” con las heridas y los pecados de la gente”. “Ungimos ensuciándonos las manos al tocar las heridas, los pecados y las angustias de la gente; ungimos perfumándonos las manos al tocar su fe, sus esperanzas, su fidelidad y la generosidad incondicional de su entrega”, agregó en la homilia. “El que aprende a ungir y a bendecir se sana de la mezquindad, del abuso y de la crueldad”. El Papa pidió a los sacerdotes que renueven sus votos de pobreza, castidad y obediencia y bendijo los óleos que durnte el año se utilizarán para ungir a los que se bautizan, a los que se confirman, y para la ordenación sacerdotal.Francisco recordó que los curas, en su acción evangélica, deben buscar a los más marginados de la sociedad. Hizo hincapié en cuatro grupos: “los pobres, los prisioneros de guerra, los ciegos y los oprimidos”.​Vaticano. Corresponsal

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *