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Julian Assange, siete años de encierro y una vida hipotecada

Julian Assange

El fundador de Wikileaks, Julian Assange, durante un discurso en la embajada de Ecuador en Londres, Reino Unido.
Andy Rain / EFE

Después de casi siete años de encierro y de deterioro físico, Julian Assange ha abandonado este jueves la embajada de Ecuador arrestado por Scotland Yard. Esta detención, motivada por la tirantez creciente entre el fundador de Wikileaks y el Gobierno del país latinoamericano, pone fin a la reclusión del australiano, pero abre incógnitas sobre su futuro.

El calvario de Assange comenzó en 2010, cuando fue detenido en el Reino Unido a petición de la Fiscalía de Suecia, donde estaba acusado de varios delitos sexuales. El experto informático pasó primero más de un año bajo arresto domiciliario en la campiña inglesa y, desde el 19 de junio de 2012, se refugió en la embajada ecuatoriana en Londres para evitar la extradición al país escandinavo.

Finalmente, Suecia archivó la causa en su contra, pero él decidió permanecer en la embajada para evitar ser detenido por las autoridades británicas (por violar previamente su libertad condicional) y ser entregado eventualmente a Estados Unidos, donde se le acusaba de divulgar información confidencial y temía enfrentarse a la pena de muerte.

Desde que Assange obtuvo asilo en la embajada, el Gobierno ecuatoriano, con Rafael Correa al frente, no escatimó esfuerzos en apoyar la causa del ciberactivista e incluso trató de sensibilizar al resto de países americanos al respecto y de movilizar a la diplomacia de este continente a favor del informático.

De hecho, Ecuador logró el respaldo de la Organización de Estados Americanos y de la Alianza Bolivariana para los países de Nuestra América ante la “amenaza” británica por la “irrupción en su embajada en Londres”.

Tirantez con el Gobierno ecuatoriano

Sin embargo, desde la llegada de Lenín Moreno a la presidencia del país en mayo de 2017, las relaciones entre Assange y el Gobierno ecuatoriano fueron deteriorándose paulatinamente hasta culminar este jueves en la expulsión del australiano de la embajada y su posterior detención.

La creciente crispación entre ambas partes se hizo patente el pasado octubre cuando los abogados de Assange presentaron una acción legal para proteger al creador de Wikileaks frente a un nuevo protocolo de la embajada, que incluía una serie de normas de conducta en el recinto

El documento ecuatoriano contra el que se revelaron los letrados recogía unas reglas básicas de comportamiento, higiene y salubridad. Con él se solicitaba a Assange que mantuviese la limpieza del cuarto de baño y de todas las zonas que utilizaban él y sus visitas. Asimismo, le instaba a ocuparse del “bienestar, alimentación, aseo y cuidado de su gato”, si no quería que el animal fuese entregado a otra persona o a un refugio.

El Ejecutivo de Moreno, que hizo público su malestar en repetidas ocasiones por una polémica que considera “heredada” del Gobierno anterior, interpretó que esta acción de los abogados de Assange constituía una “muestra de desagradecimiento” y agravó la espiral de tensión que ha propiciado el arresto.

No obstante, esta no fue la primera desabenencia entre el Ecuador y el creador de Wikileaks. Ya en marzo del año pasado la Embajada suspendió el acceso a Internet de Assange, por incumplir el compromiso adquirido en diciembre de 2017 con el Ejecutivo ecuatoriano de no emitir mensajes que supusieran una injerencia en relación a otros estados.

Víctima de sus propios comentarios

Durante su reclusión y a pesar de su progresivo deterioro físico por la falta de sol y ejercicio, Assange no solo continuó comprometido con su causa y difundiendo información confidencial con ayuda de un equipo de fieles, sino que también protagonizó sonadas polémicas

Una de ellas fue su enfrentamiento a través de Twitter con el periodista y escritor español Arturo Pérez-Reverte, con el que cruzó una serie de comentarios relacionados con Cataluña y el referéndum independentista. En esta batalla dialéctica, el murciano calificó a Assange de “perfecto idiota”.

En la red social, el activista se vanagloriaba de “ayudar” a mantener online la web del referéndum catalán y aseguraba que el 1-O nacería “una nueva Cataluña”.

Al respecto, Ecuador pidió al antiguo hacker que no se inmiscuyese en la situación de Cataluña, una solicitud que ya le habían hecho con relación a las elecciones estadounidenses y diferentes asuntos políticos ecuatorianos.

La pertenencia a un jurado en un festival de cine independiente, la creación del Partido Wikileaks para las elecciones de Australia o una peineta desde la embajada junto al activista chino Ai Weiwei son otras de las situaciones más controvertidas en las que se ha visto envuelto.

Apoyado por diversas personalidades

Han sido varias las personalidades que han mostrado públicamente su apoyo a Assange durante su reclusión en la embajada ecuatoriana. El último en expresar su solidaridad con el informático ha sido el exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden, refugiado en Rusia, que ha manifestado su rechazo a la detención de este jueves.

Otro de los últimos rostros conocidos que defendieron al australiano fue la actriz Pamela Anderson, que quiso reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump, para pedirle que “perdonase” a Assange.

La diseñadora de ropa Vivienne Westwood creó en 2018 una camiseta para respaldar al informático con el lema “I fought the law” (Yo luché contra la ley) y en 2016 ya desfiló con una parecida en la pasarela de Milán. Lady Gaga tampoco dudó en respaldar al fundador de Wikileaks y lo visitó en 2012, durante una viaje promocional a Londres.

También los cineastas Michael Moore, Oliver Stone y Danny Glover y las escritoras Naomi Wolf y Jemina Khan tomaron partido por Assange cuando firmaron una petición para que Ecuador le concediera asilo en su embajada en la capital británica.

https://www.20minutos.com/minuteca/julian-assange/

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