Noticias

Pesadillas y ayuda psicológica, un efecto inédito del Brexit en políticos y periodistas – 07/04/2019


Brexit, No Acuerdo, Extensión, No Brexit, Revocación del artículo 50. Esa es la nueva jerga con la que los británicos viven hacen 3 años, tras el referéndum donde ganó el divorcio con la Unión Europea. Frente a esta incertidumbre ante el futuro, humillación nacional en un pueblo extremadamente nacionalista, inhabilidad para negociar, “líneas rojas”, un lenguaje que nadie entiende y nadie explica e inflexibilidad, el Brexit tiene hoy otra consecuencia inesperada: es la fragilidad de la salud mental de los diputados y políticos que votan y los periodistas que cubren la negociación. Los legisladores británicos se encuentran bajo tal presión diaria que se ha instalado una línea telefónica de ayuda psicológica en la Cámara de los Comunes, que funciona las 24 horas, para poder recurrir a ella. La depresión, la impotencia, la angustia, la traición, la rabia, el abandono y reproches de la familia, las amenazas de muerte de sus electores son los temas más tratados por los diputados en ella. El Speaker de la Cámara, John Bercou, ofreció a todos los legisladores la disponibilidad de este servicio por primera vez en la historia del Parlamento, a medida que se degradaban sus condiciones de seguridad y el clima del debate.

 

 

  |  

 

Algunos están medicados por la ansiedad y la falta de sueño. Otros no soportan los emails de odio, los ataques en las redes, las amenazas de muerte que ellos y sus familias reciben por correo en su propia casa, bajo acusaciones de “traición” de parte de sus electores, por no haber decidido aún el Brexit o por sus votos en el Parlamento, que no coinciden con el que ganó en su distrito. Muchos no toleran la idea de no poder seguir llegando a la Cámara de los Comunes en subterráneo “por razones de seguridad” y estar forzados a tomar un taxi, en grupos, para evitar un ataque de electores rabiosos. Los diputados británicos no tienen autos con chofer, pagados por el Estado, para ir a legislar y hasta ahora utilizaban el transporte público en sus desplazamientos. Ellos sienten que el discurso de la primera ministra Theresa May acusándolos de impedir el Brexit los volvió más vulnerables. Ella también lo está. Llora amargamente cuando regresa de las interpelaciones parlamentarias a Downing Street. Allí esta Philip, su marido banquero, que la consuela, la aconseja y se opone a cualquier unión aduanera.

Oposición. El líder de los laboristas, Jeremy Corbyn, en el Parlamento de Londres ( AP).

El mayor drama que enfrentan los legisladores es votar en el Parlamento lo que en sus distritos rechazaron en el referéndum, especialmente en el Norte de Inglaterra. Hay un verdadero abismo de representatividad entre los diputados que apoyan una “Soft Brexit” (Brexit blando) y sus electores, que eligieron irse de Europa. Cada día los legisladores prefieren evaluar el “interés nacional” antes que la opción que los votantes eligieron, en medio de un caos del Brexit, que está costando puestos de trabajo, empresas que se van y un futuro de desempleo y crisis en el reino. Cada uno busca una forma de poder evadirse del psicodrama del Brexit. Andrew Percy, un diputado conservador de Brigg &Coole, encontró una extravagante manera . “Me encierro en el placard de mi despacho para escaparme del tumulto del Brexit”. Contó. “Cierro la puerta, apago la luz y me pongo el saco por la cabeza. Es muy oscuro y me relajo”, dijo.

 

Según Percy, su drama es el de todos los legisladores conservadores en un partido implosionado por el divorcio y la presión de los Brexitiers y la primera ministra. “Yo voté por el No Acuerdo dos veces, por el acuerdo de la primera ministra tres veces. Tambien voté por la opción de Noruega un par de veces. Cualquier cosa que uno haga, lo insultan”, explicó.

 

Los Torys no están acostumbrados a esta clase de desorden y caos. El reino, con un pueblo que organiza sus vacaciones con tres años de anticipación, aún menos puede soportar estos cambios en la Cámara de los Comunes hora a hora, uno más extravagante e imprevisible que el otro y mociones contradictorias, en una guerra parlamentaria a ritmo de Fórmula 1. El Brexit es un fenómeno que vulnera la identidad y el control de la emoción de los británicos.

Críticas. Activistas británicos durante una marcha por el Brexit en Londres ( AP).

Tim Loughton es diputado Tory por East Worthing & Shoreham. “Yo nunca vi diputados más agotados, física y mentalmente. Seriamente temo por la salud mental de varios de mis colegas. Desde el comienzo de enero no paramos. Hemos perdido el receso de febrero”, explicó. Por eso muchos aprietan el botón “mute” (silencio) de su televisor para no escuchar hablar del Brexit. “Estamos haciendo largas horas, impredecibles horarios.Tenemos que cancelar agendas del viernes, cuando visitamos nuestros distritos, con aviso de minutos. Tenemos que sentarnos en la Cámara hasta los fines de semana. Yo recibo 300 mails por día y cada vez son más agitados.Y tenemos que manejar todo esto”, continuó. Loughton contó que varias diputados tienen crisis de llanto porque no pueden ir de vacaciones con sus familias o no ven a sus hijos. “Los diputados necesitar irse a sus casas, reencontrarse con sus familias y estabilizarse de nuevo”, pidió. El es el vicepresidente de un grupo de concentración y atención plena de parlamentarios de todos los partidos. “Esta es una forma de entrenar la mente para fortalecer la intención de estar presente y al mismo tiempo, tener una cierta calidad de pensamiento”, explicó. El curso de concentración incluye clases de meditación pero no siempre. En los grupos de Whats Up de los diputados, la salud mental de sus colegas es todo un tema. “Yo estoy preocupado por éste o el otro”, confesó Loughton que escriben. “Yo he mencionado a algunos personas más frágiles a la líder de la Casa, Andrea Leadsom”, admitió.

Competencia. Dos carteles con la imagen de la primera ministra británica, Theresa May, y el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, en Londres (EFE).

Chris Ruane, laborista por el Valle de Clwyd y el vicepresidente de este grupo de concentración, lo organizó y ya no puede más con las demandas para ser parte. Al menos participan 250 de los 600 diputados , Lores y 450 empleados de la Cámara de los Comunes. Una de las personas más requeridas en estos difíciles días del Brexit es el procurador general, Geoffrey Cox, quien reconoció estar “extremadamente fatigado”. Cada opción parlamentaria sobre el Brexit debe tener su asesoramiento legal. Para relajarse, él se dedica a la poesía. Los periodistas no se escapan de este clima de histeria colectiva, en un país dividido como en una guerra civil al igual que sus partidos, con familias quebradas y sin diálogo a causa del divorcio con Europa. Adam Boulton, el editor de Sky News y columnista del dominical The Sunday Times, escribió que ha comenzado a soñar con el Brexit.

Manifestantes. Británicos a favor y en contra del Brexit ante el Parlamento de Londres (AFP).

“No hay nada más aburrido que escuchar el relato del sueño de otro. Solo tienen sentido para el soñador y es incomprensible para los demás. Mis seguidores ‘on line’ van a estar decepcionados que mis sueños del Brexit no son ni Brexitiers ni Remains. Ellos no toman posiciones. Es solo la sensación general de que lo que importa es el Brexit. En el último sueño, yo estaba corriendo detrás de una ola en una playa para saber lo último sobre el artículo 50”, escribió Adam Boulton, con humor. El artículo 50 es que detonó el divorcio entre la UE y Gran Bretaña y que puede ser revocado unilateralmente por el reino para que no haya Brexit. Al final, Nigel Farage, el diputado europeo británico, ex Ukip y líder del partido del Brexit si Gran Bretaña participa en las elecciones europeas, lo proponía en su campaña para irse de Europa: “Atrévase a soñar”. No advertía que el sueño terminaba en pesadilla.