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Jair Bolsonaro viaja a Israel sin develar si traslada la embajada brasileña a Jerusalén – 28/03/2019


El presidente brasileño Jair Bolsonaro iniciará el 31 de marzo una visita de tres días a Israel, país con el que estrechó lazos luego del reciente viaje del premier israelí Benjamin Netanyahu a Brasil, para la asunción. No está claro si Bolsonaro concretará su promesa de campaña electoral, cuando dijo que trasladaría la embajada brasileña desde Tel Aviv a Jerusalén. Sin embargo, este jueves Bolsonaro dijo a los periodistas en Brasilia que “tal vez abriremos una oficina de negocios en Jerusalén”. Aclaró que aún no hay nada definido y destacó que el presidente estadounidense Donald Trump, a quien tanto admira, “demoró nueve meses” para decidir la mudanza de su embajada.En el caso de Brasil, el traslado de su embajada no es tan simple. Bolsonaro está en medio de una tenaza diplomática, dicen los analistas.

 

Si aplaza el traslado, perdería el apoyo de la influyente bancada de legisladores evangélicos en el Congreso. Si concreta la mudanza a Jerusalén, se arriesga a represalias comerciales de los países árabes, situación que inquieta a los productores agrícolas brasileños. Aquellos países son grandes compradores de azúcar y carne “halal”, donde los animales son sacrificados según el rito islámico.

 

 

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Según datos de la Cámara de Comercio Arabe Brasileña, 22 países musulmanes son el cuarto mayor socio comercial de Brasil y el tercer mayor destino del agronegocio brasileño. Las exportaciones brasileñas a esos países en 2018 sumaron 11.486 millones de dólares, las importaciones fueron de 7.626 millones de dólares. Irán y Egipto encabezan la lista.El viaje de Bolsonaro también es importante para el premier israelí, porque sucederá en vísperas de las elecciones nacionales del 9 de abril en Israel. Netanyahu podrá exhibir a Bolsonaro como el representante de un país clave en Sudamérica, que apoya su política internacional. La última visita de un presidente brasileño, Lula da Silva, fue en marzo de 2010. Durante décadas, Brasil apoyó a los palestinos en la ONU, situación que Bolsonaro prometió cambiar.En 2018, las exportaciones brasileñas a Israel sumaron 321 millones de dólares y las importaciones, 1.168 millones, según datos del gobierno brasileño. Durante la visita oficial de Netanyahu a Brasil en diciembre pasado, se dijo que los brasileños querían comprar “drones” israelíes y tener acceso a la moderna tecnología de seguridad creada en ese país.Aunque no se detalló aún el cronograma de la visita de Bolsonaro, del lado brasileño se buscaría aumentar las exportaciones de carne y soja. Brasil quiere armas y también tecnología para producir agua potable en la árida región del Nordeste brasileño.La idea de trasladar la embajada brasileña causó divisiones dentro del gobierno de Bolsonaro. El vicepresidente brasileño, Hamilton Mourao (que es un general retirado) dijo que la mudanza “es una mala idea”, por razones comerciales (la probable represalia comercial árabe) pero también políticas, porque implicaría “importar” un conflicto ajeno. Pero el canciller Ernesto Araújo, que representa el ala ultraconservadora del gobierno, señaló que “las cosas no son gratuitas, no podríamos traer tecnologías modernas si no hubiéramos elevado el nivel de la relación con Israel”. Araújo aseguró que el traslado “está en estudio” y que la visita “quebrará la tradición política brasileña de discriminar a Israel en la ONU”.El embajador palestino en Brasilia, Ibrahim Alzeben, advirtió que trasladar la embajada sería una “agresión innecesaria que no favorece a nadie”. Indicó que el presidente palestino Mahmud Abbas espera recibir a Bolsonaro en territorio palestino. Fuente: agencias AFP, EFE

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