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La confesión del capitán de Nigeria: «Pensé que, tras el partido con Argentina, mi padre estaría muerto» – 23/03/2019


El último duelo de la zona de grupos del Mundial era clave: Nigeria necesitaba un empate para avanzar a octavos de final. Aunque enfrente estaba Lionel Messi, las dudas que generaba aquella Argentina de Jorge Sampaoli le permitía al seleccionado africano ilusionarse. John Obi Mikel, el capitán nigeriano, no podía perderse ese partido por más que a miles de kilómetros de San Petersburgo, en Enugu, su padre estaba secuestrado y su vida corría peligro.»Tuve que suprimir el trauma. No sabía qué hacer pero al final supe que no podía dejar tirados a 180 millones de nigerianos. Tuve que apartarlo de mi cabeza e ir a representar a mi país primero», dijo en ese momento, cuando se conoció que afortunadamente su padre, Michael Obi, había sido liberado tras el pago de diez millones de nairas, unos 24 mil euros.

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El próximo 26 de marzo se cumplirán nueve meses de aquel día. Tal vez por eso, el futbolista que este año dejó China para jugar en el Middlesbrough inglés se atreve a confesar sus sentimientos tras aquel traumático episodio familiar. “Pensaba que iba a perder a mi padre. Por las exigencias que hicieron, pensé que lo iban a matar. Durante el transcurso del partido pensé que tras el pitazo final, mi padre estaría muerto”, contó el volante de 31 años en una entrevista con la BBC.Además, recordó que ese día no les dijo nada a sus compañeros «porque era el capitán y tenía que liderar a los chicos», aunque también había sido amenazado por los secuestradores para que no informara a las autoridades nigerianas del secuestro. «No iba a decir que no podía jugar, era mi responsabilidad… Tampoco podía contarlo y dejar que el tema afectara al equipo», opinó.

John Obi Mikel con Lionel Messi durante el partido del Mundial. El nigeriano jugó los 90 minutos. (Foto: EFE)

El secuestro de su padre, dijo, lo fortaleció: «Es la vida, ahora soy una persona más fuerte, puedo mirar muchas cosas y decir que no me van a afectar porque ya pasé por peor. Solo espero que no vuelva a suceder y mi padre pueda disfrutar del resto de su vida paz».John Obi Mikel jugó los 90 minutos de aquel último partido del Mundial 2018 para Nigeria. El gol de Marcos Rojo a cuatro minutos del final sepultó las ilusiones de los africanos de seguir en carrera. Lo más importante para el 10 nigeriano, igualmente, estaba en casa.Michael Obi, quien ya había sido víctima de un secuestro en 2011, estuvo una semana en cautiverio y fue liberado tras el pague del rescate. Al momento del secuestro, manejaba en una autopista cuando lo abordaron seis hombres armados, que lo bajaron de su vehículo y lo obligaron a caminar cinco kilómetros bajo la lluvia hasta el escondite en el que estuvo retenido. 

John Obi Mikel dejó la Superliga china en enero. (Foto: REUTERS/Sergio Perez)