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The Jacksons en el Luna Park: una maquinaria funk de puro ritmo – 22/03/2019


Bajo los efluvios de una enorme luna casi llena que brillaba sobre, precisamente, el Parque de la Luna, los legendarios Jacksons pasearon durante una hora y veinte los hits que les valieron ser incluídos en el célebre salón de la Fama del Rock and Roll.Sin grandes artilugios y con la familia reducida a sólo tres integrantes (Jermaine no pudo viajar a este tramo de la gira Sudamericana por un problema de salud, y con Michael ya sabemos lo que pasó), así y todo entregaron un set compacto de funky, soul y pop. Apoyados por una banda de cinco jóvenes músicos y dos coreutas (incluído uno blanco que hacía las partes de Michael), Tito, Jackie y Marlon se apoyaron en una andanada de éxitos, en un groove consistente y pegajoso que chorreaba desde el escenario y en una simpatía a prueba de amargos.Con estos elementos, se pusieron en el bolsillo a un público variopinto que ya estaba entregado desde que habían puesto un pie en el estadio. Considerando las ausencias de sus dos cantantes principales, y que el sonido en el Luna Park, como también sabemos, tiene sus bemoles, los Jacksons fueron de menor a mayor, creciendo como una verdadera maquinaria de ritmos que prácticamente no tuvo respiro.

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Luego de un video de presentación que recorrió vertiginosamente buena parte de su carrera, el set abrió con Can You Feel It, pero los hermanos decidieron no correr riesgos y enseguida arremetieron con la que quizás sea su canción mas emblemática en América Latina (gracias a Luis Miguel, obviamente): Don´t Blame it On The Boogie; a la que le sumaron Rock With You.El show recién comenzaba y el recinto, extrañamente no repleto, ya era una fiesta. En parte, gracias al agite incesante de muchos clubes de fans que conectaron inmediatamente con sus ídolos y que ululaban de placer cada vez que aparecía Michael en la pantalla. Pero, inteligentemente, los Jacksons no hacen un uso desmedido de la imagen de su hermano archifamoso. Algo que habría sido innecesario, dado el alto grado de funk que la banda disparaba desde el escenario.

Con el respaldo de una banda de cinco jóvenes músicos y dos coreutas, The Jacksons fueron de menor a mayor y condujeron una fiesta en el Luna Park. (Foto: Gentileza Prensa/Lucas Quesada)

Esta bien, las coreografías ya no son las mismas (el más joven de estos chicos tiene hoy 62 años) y, OK, las voces han sufrido el desgaste lógico del tiempo. Sin embargo, el trío de color (negro, como dirían Les Luthiers) basó todo su espectáculo en un valor prácticamente desaparecido hoy en día, en una virtud que pareciera haberse desvanecido con el paso de las décadas: ACTITUD. Así, en letras mayúsculas. El alto nivel de entrega de los artistas, la indisimulable sensación de que todos se estaban divirtiendo allí, sobre el escenario, su conexión con los fans y la empatía produjeron el milagro. Y no hizo falta más. Bueno si, claro, las canciones que hicieron de ellos una de las bandas afro americanas mas exitosas de todos los tiempos.La historia de los Jacksons nos dice que prácticamente fueron maltratados, vejados y humillados desde su más tierna infancia por un padre inescrupuloso que veía en ellos una mina de oro y estaba dispuesto a explotarla. De hecho, en un segundo video proyectado para darle aire a los artistas, la aparición de papá Joseph produjo una verdadera avalancha de abucheos. Lo mismo sucedió durante el testimonio filmado de Berry Gordy, pope de la black music y dueño del hiper famoso sello discográfico Motown, a quien se le atribuye haber separado en su momento a Jermaine del núcleo familiar, instándolo a casarse con su hija para no perder a los artistas que se le estaban yendo a otra compañía.

Tito Jackson, contundente guitarrista; Jackie y Marlon, dos grandes maestros en eso de conectar con la audiencia. Juntos, pusieron a bailar al Luna Park. (Foto: Gentileza Prensa/Lucas Quesada)

Aquella historia terminó con una demanda de por medio y con Gordy como propietario de la marca Jackson Five. Provenientes de una familia de clase baja de Gary, Indiana, en Estados Unidos, esta gente son los últimos resabios del famoso “self-made man”. O lo que en su versión argentina sería el “de canillita a campeón”. Atravesaron una vida de privaciones, un derrotero de humillaciones, una disciplina familiar súper estricta, pero así y todo pudieron, desde 1965, construirse una trayectoria impactante y posicionarse como una de las bandas mas famosas en la historia de la música pop negra.Volviendo al show, si bien Jackie y Marlon fueron quienes más captaron la atención del público, hay que decir que el ala derecha del trío estuvo dominada por la presencia contundente de Tito Jackson, un guitarrista de rhythm and blues y de blues clásico dotado de personalidad suficiente como para manejarse magistralmente en su instrumento en base a una economía de recursos, que se desplegaron durante la recreación de su excelente We Made It, un single lanzado en 2011.

.S.Por supuesto no faltó el medley que incluyó extractos de himnos como I Want You Back, ABC, I Never Can Say Goodbye y I´l Be There, aunque seguramente el punto más alto de la noche fue la versión hipnótica de Wanna Be Startin´ Somethin’, el megahit incluído en Thriller. Los Jackson pasaron por Buenos Aires y dejaron un reguero de funk. Y hasta la misma luna bailó con ellos.E.S.