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Emmanuel Macron prohíbe las marchas de los «chalecos amarillos» en algunas zonas – 19/03/2019


Recuperar el control perdido. Ese es el objetivo del presidente francés Emmanuel Macron ante la crisis que los Chalecos Amarillos y los «Black Blocs» resucitaron, con la avenida de los Campos Elíseos incendiada el sábado pasado. El mayor acto de propaganda en su Acción XVIII, desde que iniciaron las manifestaciones contra el gobierno el 1 de diciembre pasado. Después de despedir al jefe de la prefectura de la policía y llamar al orden a su ministro del Interior, el jefe de Estado francés decidió prohibir las manifestaciones “cada vez que sea necesario” “en los barrios más tocados”, cuando las autoridades tengan conocimiento de la presencia de elementos ultras y de «su voluntad de romper”.

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De hecho eso significa impedir las manifestaciones de los Chalecos, que se han caracterizado por la violencia desde que iniciaron sus marchas 18 sábados atrás. El próximo test será el sábado próximo. Los Chalecos nunca han solicitado autorización oficial para sus marchas y trayectos, como es obligatorio en Francia. Ahora deberán coordinar sus acciones con las autoridades.

Cuando el público sepa que la manifestación ha sido prohibida, sabrá que los policías y gendarmes están autorizados a interpelar a toda persona en esa área. El primer ministro Edouard Philippe ha mencionado los Campos Elíseos en Paris, la plaza del Capitole en Toulouse y la plaza de Pey Berland en Bordeaux, todos escenarios de violentos disturbios. El premier condenó al prefecto de la policía de Paris, Michel Delpech, por los saqueos en París porque, para él, los violentos incidentes habrían surgido de “consignas inapropiadas”, que pasaban por reducir el lanzamiento de balas de defensa (LBD40), que había sido condenada por los organismos de derechos humanos “como responsables de mutilaciones de manos y ojos durante las manifestaciones”. El Prefecto Delpech pagó con su cargo su prudencia. Fue echado por haber fracasado en frenar a 1500 manifestantes, que se enfrentaron violentamente a 5000 policías antidisturbios durante siete horas. Será reemplazado por Didier Lallement, prefecto de la Nueva Aquitania.

Emmanuel Macron busca evitar más escenas de violencia en las marchas opositoras, que se suceden en toda Francia desde noviembre pasado. /AFP

Con sus saqueos, incendios de las boutiques y lugares simbólicos de los Campos Elíseos, los Chalecos y los Black Blocs consiguieron la imagen de propaganda que fueron a buscar. La avenida más linda del mundo incendiada, sin control, en manos de los manifestantes mientras la policía observaba los destrozos en formación, de cara al mundo.

La indescriptible violencia se produjo cuando el presidente regresó de África y decidió pasar un fin de semana de esquí en los Pirineos con su mujer. Creía que había restaurado su autoridad, con concesiones al movimiento y dos meses de “gran debate nacional” sobre las reformas de justicia social que el país debe emprender. El primer ministro Edouard Philippe dijo que el fracaso de la policía había permitido a grupos radicales violentos explotar la manifestación de los Chalecos Amarillos, que viene produciéndose en Paris y otros lugares de Francia desde noviembre. Macron ha rechazado reclamos de que son “infiltrados”, probablemente extranjeros y entrenados militarmente, los manifestantes vestidos de negro, enguantados, enmascarados y en permanente posición de combate, que son responsables de esta violencia orquestada. Muchos servicios de inteligencia europeos creen que Rusia ha infiltrado el movimiento de los Chalecos, en otra de sus acciones “hibridas”, para destrozar a Europa en la campaña para las elecciones europeas de mayo. Otro de sus objetivos serían Alemania e Italia, según un informe de los servicios secretos alemanes.

“Cualquiera que participa en tal demostración es un cómplice de esa violencia”, advirtió el presidente Macron, tras regresar en agitación de su frustrado esquí. En los últimos cuatro meses de manifestaciones, los aseguradores advirtieron que los reclamos fueron de 170 millones de euros, sin contar los destrozos del último sábado. Ahora los centristas de la UDI exigen la reimplantación del estado de emergencia “en los lugares más tocados por la violencia”. Jean Christophe Lagarde dijo que “desde el pasado 1 de diciembre, el gobierno nos repite: ‘nunca jamás esto’.Es tiempo de que las palabras se vuelvan hechos y se otorguen los medios para poner fin a estas verdaderas escenas de caos”, dijo.

Este régimen de excepción se decretó en Paris tras los atentados terroristas de 2015 y recién terminó en 2017, con la ley de seguridad interior y la lucha contra el terrorismo, que integra en el derecho común las disposiciones del estado de urgencia. Al menos 235 adultos y 21 menos se encuentran en “garde a vue” (detención provisoria) en Paris. De ellos 11 han sido procesados y a tres se les decretó la detención.En los Campos Elíseos, uno de los kioscos de diarios quemados volvió a abrir sus puertas. La gente organiza cadena de donaciones para que los otros dos puedan reabrir en los próximos días y los kiosqueros recuperar su trabajo. Hoy hay centenares de empleados , cocineros , bancarios y mozos desempleados, a causa de la destrucción causada en boutiques, bancos y bares por la manifestación del sábado.CB