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«Boudou me compraba mucha psicodelia» – 16/03/2019


-Hola, ¿tenés el último de Lali Espósito?-No.-¿Por?-Porque no me interesa.-¿Algún problema con Lali Espósito?-Sí, puede ser, pero siempre supe que no me interesaban las Lali Espósito. Treinta y cinco años atrás, casi 36, cuando abrimos, las Lali Espósito eran Valeria Lynch, Madonna…                                          …Fernando Pau tiene la arrogancia de los pioneros que logran vivir para contarla. Dijo que lo suyo iba a ser el rock y así viene siendo desde que inauguró. Abraxas es un pequeño y furioso local ubicado en la Galería 5ta Avenida (Santa Fe 1270).Pau es una hiena que se ríe de todo. “Empecé vendiendo long plays para clientes comunes y ahora vendo vinilos para un público chic”.Lo dice y goza entendiendo que conoce todas y cada una de las estrategias de las industrias culturales. Se lo escucha algo agotado de los promotores de turno. Y de los teóricos. Y de los snobs disfrazados de melomanía.Sin embargo, Abraxas -en palabras de su dueño- logró una vida más o una sobrevida con el retorno menos esperado: el vinilo rejuveneció a las disquerías. Es como un deshielo. La primavera. Pau entiende que nada puede transformarse en vintage sin antes haber sido popular. En eso se convirtieron las pocas disquerías porteñas que subsisten, y de las pocas que quedan, Abraxas es un símbolo que nació elitista y -esto es información- corre el riesgo de cerrar después de más de tres décadas.

Ubicada en Santa Fe 1270, según su dueño «Abraxas es un lugar de gente enferma y llena de carencias afectivas». Fotos de Martín Bonetto

Sólo Dios sabe por qué las disquerías tuvieron otra chance. O tal vez todos tengan sus 15 minutos de reparación histórica y pronto sea el turno del padel y los parripollos.“Esto es un zoológico. Antes yo no lo notaba porque siempre fue un animalito acorralado que vio la cosa desde adentro. Mi ex mujer me lo hizo ver un día que la fauna de mi local era rarísima… Y sí, tenía razón, Abraxas es un lugar de gente enferma y llena de carencias afectivas”.Fernando anda vestido como para un safari, pero nos atiende en pleno Barrio Norte. Abraxas sigue siendo una disquería de rock explícito pese a que ha ido aceptando deformaciones profesionales que si bien no llegan a Lali Espósito, buó, puntos suspensivos…El dueño disfruta de su personaje hecho a imagen y semejanza de la persona. Cuenta que apareció en algunos videos de rock y que, con su nombre y apellido, es protagonista de de una novela reciente.“Abraxas es el monstruo que yo mismo inventé. Hay gente que piensa que Fernando Pau es millonario (…) Le puse Abraxas por el disco de Santana. Yo quería bautizarla John Lennon, pero un amigo me dijo que era de mal gusto y optamos por ponerle el nombre de un disco conocido. Además es un nombre importante: tiene la ventaja de empezar con la letra A, así que en cualquier guía de disquerías porteñas, la mía siempre figura primera”.Al decir de Pau, la industria dejó de fabricar long plays porque aparecía un nuevo formato llamado CD. El rehabilitado vinilo supo ser humillado por el compact disc.

El paisaje de la disquería hace más de diez años, en 2008. «Abraxas es el monstruo que yo mismo inventé. Hay gente que piensa que Fernando Pau es millonario», dice a lo Maradona.

“Las propias discográficas lo mataron para hacer reediciones en otro formato. ¿De qué manera lo lograron? Con una campaña que te hacía suponer que el compact era una nave intergaláctica capaz de transportarte a paraísos nunca vistos. Le agregaban un par de bonus tracks a las ediciones del vinilo y vos te comprabas un pasaje a la luna, a la nueva avanzada tecnológica. El CD duró una década y sirvió para la explotación del llamado back catalog: Beatles, Elvis, Stones. Todos se volvían a vender. De estos grupos, la campaña mejor realizada fue la de los Doors. Un pibe de 25 años sabe perfectamente qué son los Doors, quién es Jim Morrison. La campaña de Warner Music fue excelente, reinventándolos para las nuevas generaciones, y en CD. Muchos jóvenes entienden que la gran referencia de la música antigua no son Los Beatles sino Los Doors”.-¿Cómo ves el futuro de las disquerías?-No hay futuro. Con vinilo y todo, las disquerías van a dejar de existir en diez años. Además, decirle vinilo es como decirle chapa a un auto porque es de chapa. ¡Siempre fueron de vinilo, desde 1948! El long play no salva, no fue lanzado para compensar al CD frente al consumo digital. Sería un error pensarlo así.-¿Es cierto que corrés el riesgo de cerrar?-¡Pero por supuesto que estoy en riesgo de cerrar!-El título sería: “Cerró famosa disquería»…-En este país es imposible distinguir un momento menos horrible que otro: la híper inflación, el 2001, el Efecto Tequila, hoy… Pasé muchas crisis y el presente de Abraxas me tiene vendiendo vinilos. ¿Sabés qué es vender vinilos? Vender un producto ABC 1, para un público exclusivo. Existimos gracias a ellos. El vinilo es caro, es un producto cool que apunta a una muy determinada franja de consumo.

Fernando Pau: «Amado Boudou era un cliente importante, gastador. El Tata Yofre también. Gastón Pauls. Alejandro Lerner…».

-¿Podemos hablar de clientes célebres?-Amado Boudou es uno importante. Gastador. El Tata Yofre. Los músicos no son gente de comprar los discos que uno imagina. Por lo general se llevan cosas que no tienen nada que ver con ellos o con lo que hacen. Viene un rockero y te compra un brasileño que toca el berimbao.-¿Boudou dijiste?-Sí, Boudou compraba mucha psicodelia, grupos como Love, Grateful Dead, The Zombies. Un tipo con buen gusto que escuchaba lo que yo le decía. Lógicamente ahora no está viniendo, pero venía, escuchaba mis consejos, respetaba a la autoridad que está detrás del mostrador, a mí. Cuando era Vicepresidente solía mandar a comprar a sus esbirros bien vestidos. Gran comprador Boudou. ¿Otro? Gastón Pauls. ¿Otro? Ale Lerner.-¿Del rubro sobrevivís vos y «El Agujerito», en la Galería del Este?-El Agujerito vive y lucha pero juega en tercera divisón, contra Villa Dálmine. Se le pasó el cuarto de hora y además no es una disquería estrictamente de rock. Yo tengo la disquería más antigua del rubro.-Comercialmente hablando, ¿a qué momento de la historia reciente te gustaría volver?-Me da vergüenza decirlo. Me gustaría volver a los ‘90, al menemismo. En el ‘92 se impone el compact y se vendían un montón. Encima vivíamos en la mentira del uno a uno y eso trajo aparejada la posibilidad de viajar a Europa o la Costa Oeste de los Estados Unidos. Fui un inconsciente pero no lo lamento.-¿Cuál es el vinilo más caro que tenés?-Oktubre, de Los Redonditos de Ricota. 4.500 pesos. Un disparate que también es ofrecido a 8.000 pesos. Increíble que un disco que vendió cientos de miles de copias tenga semejante poder. ¿Sabés quién vendió el primer disco de los Redondos?-Vos.-Sí, el primer long play lo vendí yo. Un ejemplar de Gulp!. 1985. En esa época el periodista Alfredo Rosso y quien te habla teníamos un local en la galería Bond Street. Caen Poly y Skay con una caja tipo de pizza. Ellos todavía hacían su distribución de un modo independiente, y un amigo que justo estaba en la disquería dijo: “¡Quiero uno!” Cuando Gulp! salió a la calle sólo se vendía en tres disquerías. Dos me pertenecían. Una era Abraxas.Pau piensa escribir sus memorias de disquería de culto. A esta altura se considera un eslabón (casi) perdido de la cultura rock.No soporta que le digan “comerciante” y desprecia la palabra “disquero” porque le suena “a panadero”.¿Curador? “¡Ni se te ocurra!”-Allí veo un disco de tango… ¿puede ser?-Sí, puede ser, estoy vendiendo tango y ayer vendí un vinilo de Ricky Maravilla…-Te fuiste al carajo.-Todo se fue al carajo.POS